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Fotos de Tahiti

por hecate
martes, 16 de noviembre del 2010 a las 14:23

Son las fotos del primer y último día en Polinesia Francesa

 

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Breve visita a Tahiti

por hecate
sábado, 13 de noviembre del 2010 a las 10:35

Breve visita a Tahiti

Nuestro último día en Polinesia Francesa lo aprovechamos para visitar por encima Tahiti, que es la isla menos visitada por turistas del archipielago de La Sociedad. Guardamos el equipaje en una consigna en el pequeño edificio frente al aeropuerto (800 francos, abre hasta las 23h), eran aproximadamente las 13h y nuestro vuelo salía a media noche, así que de vuelta a la terminal nos fuimos a las empresas de alquiler de coches. Hay unas 6 o así, incluyendo internacionales como Europcar o Avis y comparten todas oficina. Como no teníamos demasiado tiempo nos fuimos al primer mostrador de la izquierda, que no tenía cola, y era de una empresa local de la que no recuerdo muy bien el nombre. Alquilamos un pequeño hyundai por 9.2.00 francos/ 75€ aprox, kilometraje ilimitado (si vais a dar la vuelta a las 2 islas es necesario) y seguro a todo riesgo, aunque la franquicia en caso de colisión era de 500€ (glups...). Como allí anochece tan pronto nos quedaban apenas 4 horas de luz así que nos dimos vidilla y empezamos la excursión en sentido anti-horario por dos motivos. En esa dirección, desde el aeropuerto, queda cerca uno de los templos mejor conservados de Polinesia, el marae Arahurahu. Y también porque de esta forma llegaríamos a Point Venus al atardecer, de vuelta ya al aeropuerto. Tahiti se compone de dos islas unidas, Tahiti Nui es la grande, donde se encuentra el aeropuerto y la mayoría de la población y Tahiti Iti que es bastante más pequeña y tranquila en comparación. Nosotros tardamos algo más de cuatro horas en rodear las dos, parando lo justo y circulando sin prisa, porque la carretera además tiene tramos estrechos y curvas cuando transcurre sobre la costa. De esta forma se puede disfrutar continuamente del paisaje tan salvaje y auténtico. Al igual que en Moorea, el principal atractivo reside en el relieve interior, lleno de picos como agujas, valles, gargantas y mucha vegetación. Las playas son pequeñas, muy estrechas y de arena negra. Y el mar no es tan pacífico como las lagunas de otras islas. Un gran contraste tras Bora Bora.

 Nuestra primera parada entonces fue el marae Arahurahu, más interesante que los de Moorea por su mayor tamaño, su tikis y las réplicas de estatuas de madera. Queda en el lado interior de la carretera (izquierda segun nuestra dirección) y está muy bien indicado, desde la carretera principal veréis un camino perpendicular que se adentra entre casitas unos 200m, al final está el parking y al fondo el templo. Cuando llegamos nosotros estaba vacío, nos dimos una vuelta por allí y supongo que con media horita escasa nos bastó. Seguimos con la excursión pensando en parar para comer algo pero los domingos por la tarde en Tahiti no hay nada abierto ya que apenas hay turismo, y los locales disfrutan del fin de semana. Ni tiendas, ni restaurantes... Y esta parte de la isla está bastante desarrollada (según el standard polinesio, claro). Hay muchas tiendas de artículos cotidianos (no sé, muebles, ferreterías, ópticas), farmacias, bancos, gasolineras. También hay almacenes grandes de artesanía quizás más para turistas... pero todo cerrado. Bueno, las gasolineras no, de hecho paramos en una a compar patatas y frutos secos (que dan energía Pie en la boca). Las playas cercanas a los núcleos de población están muy concurridas una tarde de domingo y es una escena curiosa de ver. Hay cantidad de familias y cuadrillas de jovenes que salen a disfrutar de esa maravilla de clima. En las más grandes hay chiringuitos y puestos de fruta y se ve mucha animación.

Intentamos visitar algún templo más y subir al Belvedere de Tahiti Iti pero nos los pasamos porque por las partes más desiertas de las islas no hay tanta señalización (o eso nos pareció) y no queríamos perder tiempo en buscarlos para evitar que se nos hiciera de noche conduciendo. Y la verdad es que hay zonas durante las cuales justo ves dos o tres casitas a lo largo de kilometros y a parte de eso solo la carretera, montañas y mar. Afortunadamente el desvío a Point Venus, ya cerca de Papeete, está en una rotonda y se ve muy clarito, además hay una zona de parking grande e incluso en una tarde como aquella hay espacio suficiente. Las vistas desde aquí son bonitas, hay un faro y la playa tiene arena negra. Muchas familias locales (bastantes francesas) vienen a esta zona porque hay una playa, de arena negra, aseos y duchas, algún chiringuito (cerrado por ser domingo... ) y se ve una puesta de sol muy bonita aunque todavía nos quedaba una media horita para esto. Nos dimos una vuelta por los alrededores y volvimos a coger el coche hasta la puesta de sol, que nos coincidió cuando pasábamos junto a un mirador de carretera y pudimos parar para hacer fotos y disfrutar del último atardecer en Polinesia Francesa.

De vuelta al aeropuerto hay que atravesar una esquina de Papeete, esto me daba un poco de rollo porque al parecer el tráfico allí es un caos, además ya estaba totalmente oscuro... pero no hay más que seguir la carretera que entra y girar a la izquierda en la rotonda del puerto. Se ve fácil porque hay grandes barcos atracados enfrente. Las indicaciones al aeropuerto (Fa'a) se ven al salir de la rotonda. Y como antes de devolver el coche teníamos que llenar el depósito, pararmos en una de las muchas gasolineras que hay antes de llegar (por eso no hay ningún problema) y me pasó una anécdota algo surrealista. Al pagar me atendió un empleado asiático que me preguntó de donde era. Le dije que española y como le molaba el futbol me felicitó por ganar el mundial, bla, bla, bla. Me preguntó si era del Barça o del Madrid, yo le contesté que del Athletic y entonces me dice "ah, sí, los de San Mamés"... Sorprendido. Bueno, al menos a mi me chocó bastante, jajajaj. Ah, el precio de la gasolina es más o menos como aquí.

Llegamos al aeropuerto a las 6 y aquí es donde empezó el bajón. Nos quedaban aún más de 6 horas para embarcar. Y dices "bueno, pues cenamos, vemos tiendas, leemos el correo..." Ya, ya.... Domingo por la tarde. Los restaurantes no abren. El McDonalds tampoco. El ciber cafe justo estaba cerrando en ese momento. Las tiendas interesantes de artesanía, perlas, joyas, souvenirs chulos... todas cerradas. Solo había abierta una cafetería 24h muy básica con comida tipo bocatas, etc (más secos que la pata de un santo) y el puesto de prensa y revistas que vende también souvenirs y baratillas varias que cerraba a las 8... El aeropuerto fantasma. Además a esas horas creo que no hay más vuelos domésticos y todavía era pronto para los internacionales por lo que no había muchos más pasajeros a parte de nosotros y todas los mostradores de facturación estaban vacíos. Nos gastamos los francos que nos quedaban en los dos únicos establecimientos disponibles y nos fuimos al coche de alquiler, que teníamos en el parking, porque total para desesperarnos pues estábamos más cómodos allí y con las mochilas guardadas en el maletero. Hicimos tiempo como pudimos y por fin, a las 9 de la noche pasadas, abrieron las tiendas. Aprovechamos para comprar algunas cosillas porque una vez más lo habíamos dejado para el último momento (ejem, ejem) y a las 10 vino el empleado a recoger el coche. Entonces a partir de ahí nos tocó hacer cola hasta que embarcamos dos horas y media después. Y es que tenían dos vuelos internacionales a la misma hora! Dos! El de Los Angeles - París y el nuestro, a Isla de Pascua y Santiago. Y entonces, por lo que nos han contado, el pequeño aeropuerto se colapsa, y de qué manera... Hora y media para facturar. Luego las colas para el control de pasaportes, una para cada vuelo y las habían anunciado al revés en las pantallas por lo que el personal tenía que ir uno a uno avisando del error y cambiando a los pasajeros a mano. Finalmente la cola para el control de seguridad. Y de nuevo a esperar, esta vez sentados, porque el vuelo estaba retrasado... Supongo que lo hacen a propósito para que no te de tanta pena irte Guiño

Fotos de Bora Bora

por hecate
miércoles, 03 de noviembre del 2010 a las 15:02

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Bora Bora

por hecate
martes, 02 de noviembre del 2010 a las 15:51

Bora Bora

Bora Bora es probablemente la isla más bonita de Polinesia Francesa, es absolutamente brutal y cuando te acercas en el avión y la ves por primera vez desde el aire se te queda esta cara Sorprendido. Y te dura mientras te llevan al hotel, mientras cenas, mientras nadas... y dejas la isla y sigues sin creertelo...

Como no podía ser de otra forma, es la isla más turística de todas y la que más hoteles de lujo reune, por lo que la laguna (y cada vez más) está empezando a llenarse de bungalows lo cual es una pena. Aún así no quiero desanimar a nadie ya que no está ni de lejos tan masificada como otros destinos.

En Bora Bora habíamos decidido darnos un capricho y teníamos reservado el Bungalow Overwater Otemanu en el hotel Four Seasons, que según TripAdvisor y mi agente es el mejor hotel a día de hoy aunque supongo que pronto será superado por el St. Regis que abrió hace poco más de un año. Y qué os puedo contar... Este hotel es de lujo extremo en cuanto a comodidad, trato del personal, instalaciones, etc, pero no es para nada ostentoso ni hortera, sino todo lo contrario. Y sobre nuestro bungalow no tengo palabras, mejor veis las fotos. Es el último de la fila por lo que ofrece la mejor vista del volcán Otemanu y en la zona exterior cuenta con una pequeña piscina privada y dos camas de sol que creo, son lo que más estoy echando de menos de vuelta a casa, jejeje. El interior no es para menos... Una cama enorme y muy cómoda, dos baños completos uno de ellos con una bañera gigante frente a un ventanal desde el que ver la laguna, la cafetera nesspreso y capsulitas de colores de cortesía... es que todo era genial. Y no había gallos Guiño

Aunque estos resorts tienen sus inconvenientes. La mayoría de los hoteles de estas características (los Intercontinental, el Meridien, St. Regis, etc.) no están situados en la isla principal, sino en los motus de alrededor, donde no hay nada salvo el propio hotel. Ofrecen varios traslados al día ,supongo que a Vaitape, pero por un módico precio... tal es así que solo "salir" de nuestro hotel nos costaba en total 50€. Más luego lo que te gastes en cenar, etc. Lo bueno es que las excursiones que contratas por tu cuenta (Lagonarium, visitas al interior de la isla principal, submarinismo, etc) te recogen y te devuelven a tu hotel y eso que te ahorras. Por otro lado, como desventaja, encuentro que ganas en lujo y servicios, pero pierdes en autenticidad y encanto, aunque esto ya es una valoración personal.

A la llegada al aeropuerto, de nuevo coros y ukeleles dando la bienvenida... oohh... quiero volver allí, es que es otro mundo!. Tan pronto llegamos a la terminal el personal del Four Seasons nos esperaba con collares de flores. Indetificamos nuestro equipaje y ellos se encargaron de llevarlo hasta la habitación, además el traslado al hotel es en un barco clásico muy bonito, y el paisaje y la laguna te dejan con la boca abierta de nuevo. Entonces recuerdas el año y pico de cuenta atrás hasta el viaje y piensas "sí.... estamos aquí".

Tras hacer el check in tuvimos que esperar un poco porque estaban limpiando aún el bungalow y aprovechamos para internet y para organizar las excursiones de los siguientes 2 días. Nuestra idea era terminar el forfait de inmersiones y hacer la excursión al Lagonarium, que os explicaré durante el relato. Me dirigí a consejería pero para mi sorpresa solo te gestionaban la reserva de SUS tours, y no los de la competencia, aunque sí me facilitaron el teléfono del Lagonarium para que les llamase yo. Hombre en un hotel así me choca un poco, pero entiendo que defiendan su producto.

Cuando la habitación estuvo lista nos acercaron a ella en una especie de cochecito de golf muy gracioso, éste es el transporte que utiliza el personal para moverse por allí ya que el hotel ocupa un area muy extensa de terreno, y sobre todo los overwaters finales quedan bastante apartados de la zona de recepción y restaurantes. Cuando la recepcionista nos enseñó el bungalow no podíamos parar de flipar porque era mil veces mejor que lo que nos esperábamos, incluso después de haberme leido todas las reviews posibles y haber visto infinidad de fotos antes de reservarlo me quedé muy impresionada. Nunca olvidaremos la vista del volcán desde el ventanal frente a la cama ni los atardeceres desde la piscina, juas, juas. Y en medio de aquel lujo y refinamiento pues nos comimos un bocata que traíamos desde Moorea, eso sí, con champan del que nos habían dejado como cortesía, y la bandejita de frutas tropicales de postre. Exploramos nuestros nuevos dominios y esa noche cenamos en el hotel. La oferta es variada, hay un restaurante de cocina creativa, otro de comida más tradicional y finalmente varios bares que sirven snacks y hamburguesas, por lo que unido al coste del barco-taxi hace que te plantees si te merece la pena salir de allí. Esa noche cenamos en el restaurante de cocina creativa y nos gustó bastante aunque tampoco fue para tirar cohetes. Creo recordar que fueron unos 130€ por dos platos (uno de ellos con langosta), botellita de vino y sin postre ¿? Algo así.

Nuestro segundo día amaneció nublado y chispeando a ratos, ahogamos el disgusto en el buffet del desayuno y a las 8,45 nos vino a recoger la excursión del Lagonarium, que es un centro de recuperación de tortugas y otros animales junto al hotel Meridien. El tour en sí tiene cosillas buenas y no tan buenas, pero creo que os lo recomendaría si cogéis la de día completo. Por la mañana recogen a todos los clientes (en este punto paró de llover) y se hace una primera parada en mitad de la laguna mientras los animadores "amenizan" el ambiente con bromas y canciones. Una vez aquí nos bajos todos al agua con snorkle, tiran una cuerda para que los espectadores no invadamos la escena y al otro lado lado arrojan comida para que acudan los peces, rayas, tiburones, etc. Y vienen cantidad! Los tienes ahí a un palmo de tí y como ya están acostumbrados al hombre puedes apreciarlos mejor que buceando pues no se inmutan de nuestra presencia, aunque reconozco que es un teatrillo que al final está alterando innecesariamente los hábitos de las especies marinas. Después te hacen una vuelta completa a la isla en el barco y te paran para hacer snorkle en una zona de coral donde vimos una morena, entre otros. Por supuesto las vistas de Bora Bora son espectaculares, pero la excursión en si es un poco petardada porque llega un momento que tanta canción, tanto chiste... al de media hora ya me estaban dando ganas de torturar al staff con sus propios ukeleles, por no hablar de la presión de que te estén grabando para el video souvenir (que te intentan colar al terminar el día por 100 euritos) al son de "everybody put your hands up"... Afortunadamente pronto llegamos al motu donde se encuentra este centro, al llegar nos enseñaron las especies de las que se ocupan, hay tortugas, mantas, tiburones punta negra, limón (solo crias) y peces tropicales, repartidos por varias zonas delimitadas por vallas de alambre, pero quiero aclarar que son espacios muy grandes donde los peces están bien y pueden nadar a sus anchas. Nos dejaron unos minutos para nadar por allí y entonces pasaron a servir el almuerzo. Ahí es cuando termina la excursión de medio dia, que francamente, se pierde lo mejor. Después de hacer el chorra en un barco durante una hora y de ver poco más que por encima las instalaciones del Lagonarium se pierden el almuerzo, que estuvo riquísimo, y lo de después que fue lo mejor del día. Para comer nos hicieron un pick nick con pescado y pollo a la brasa, patatas dulces, pescado crudo a la tahitiana y frutas de postre. Sencillo pero nos encantó, sobre todo el pescado. Y después los animadores enseñaban el pequeño islote, pero quien prefiriese podía quedarse en la playa o con los peces. La mayoría del grupo se fue de tour, otros se quedaron en las tumbonas y nosotros nos dimos un chapu con los pececillos hasta que los dedos se nos arrugaron como pasas. Fue una experiencia increible porque no había nadie más y vimos los peces más cerca que nunca, porque no se asustan de nosotros. Incluso toqué un tiburón limón que pasaba justo por delante de mí. Las rayas chocan contigo y son más bonitaaaas... joooo. Muy guay. Estas dos horitas fueron las mejores de la excursión y creo que sí merece la pena hacerla. El precio son 9.000 francos cada uno (75€), incluyendo el almuerzo, y dura hasta las 3 de la tarde. Tiene el inconveniente de ser un poco turística para mi gusto, pero mola. La alternativa de nuestro hotel para ver alimentar rayas y tiburones se llama "Lagon Sanctuary" pero cuesta casi lo mismo y es de medio día, sin almuerzo.

El resto del día vagueamos en el bungalow y para cenar llamamos al room sevice porque nos daba pereza ir a los restaurantes. Y en este hotel está genial, muy buen servicio y la comida está bastante buena aunque eso sí, carito para como son las raciones. Ese día probamos el sushi de 12 piezas, unos rollitos tipo california (pero con otro relleno) y una ensalada con gambas y aliño de mango o algo así. Muy bueno. De postre pedimos sorbetes y para beber un blanco australiano. Todo ello unos 180€.

Al día siguiente dejamos temblando el buffet del desayuno y nos fuimos a bucear con Top Dive. Solo nos quedaba una inmersión por cabeza en el forfait así que decidimos contratar otra extra sobre la marcha, que nos salío 56€ cada uno. No lo había dicho pero el bono de 10 cuesta 63.810 francos, es decir, cada inmersión son 53€ (incluyendo alquiler de equipo). En Bora Bora el buceo no es como en las Tuamotu pero aquí pudimos ver unas 5 mantarayas gigantes y solo por eso ya mereció la pena. También encontramos tiburones y más peces, pero los corales están en peor estado porque en invierno suele haber oleaje en la laguna. Aún así... impactante Guiño.

Y esa última tarde probamos el spa del hotel que es una pasada. El edificio, como todos, es de estilo polinesio muy bien integrado en el entorno, hay una sala de relajación a la que puedes llegar antes del masaje o tratamiento con unas camas muy cómodas, libros y cositas para comer mientras te relajas. Ciruelas pasas, orejones de melocotón... También hay té de varios tipos. Y en los vestuarios hay duchas de lluvia, jacuzzi en el exterior y lociones que huelen de maravilla. Nosotros nos hicimos un masaje de 50minutos con piedras calientes y aceite de flores que nos dejó como en una nube. Probadlo si tenéis ocasión, merece la pena.

Y repetimos room service para cenar. De nuevo sushi, sopa tailandesa y seudo pad thai que no era como el auténtico pero se dejó comer, y bien rico. Con una botellita de chardonnay y sin postre nos salío unos 140€. Y la tranquilidad de cenar a solas viendo el volcán y escuchando la música de nuestro ipod, porque el bungalow cuenta con una base standard Risa. Y sin vecinos a los que molestar.

Al día siguiente salimos hacia Tahiti en el vuelo de las 11,30, pero como allí la vida empieza muy pronto todavía tuvimos tiempo como no de pegarnos un buen desayuno y de darnos un último chapu en nuestra piscinita. La verdad es que la playa y la piscina del hotel solo las pisamos para hacer la foto! Al igual que el día de llegada, el cielo estaba bastante despejado así que al sobrevolar la isla pudimos verla una vez más desde el aire. Es un regalo para los ojos y cuesta mucho dejarla. Bueno, aquí aprovecho para daros un consejillo, y es que os senteis en el lado izquierdo del avión cuando lleguéis, y en el lado derecho cuando os vayais, así tendréis mejor vista. No siempre es así pues depende del viento, pero es lo más probable. De hecho a nosotros nos funcionó aunque para ello tuvieramos que pasarnos todo el embarque de pié junto a la puerta, pues Air Tahiti no asigna número de asiento.

Fotos de Moorea

por hecate
martes, 02 de noviembre del 2010 a las 12:13

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Moorea

por hecate
lunes, 01 de noviembre del 2010 a las 00:06

Moorea

Cambiamos de archipielago y descubrimos otra nueva Polinesia. Moorea se encuentra en las Islas de La Sociedad, que toman su nombre en honor a la Sociedad Geográfica de Londres, que era quien financiaba la expedición del Capitán Cook. El interior de muchas de estas islas cuenta con un abrupto relive cubierto de vegetación, árboles y plantaciones de piñas y aguacates y la laguna se situa entre el anillo de coral exterior y la isla principal. Al rededor de este anillo también encontramos motus o islotes. No hablamos entonces del mismo tipo de isla y el contraste es grande.

Moorea se encuentra a tan solo 17kms. de Tahiti, se puede llegar en ferry (30min.) o en avioneta, con Air Moorea. El vuelo solo dura 4 minutos y es bastante chocante. Aterrizamos a las 18,05 y una agencia local se encargaba de llevarnos al bungalow Te Nunoa que está al sur de la isla. Por el camino tuvimos una charla cultural muy interesante con el conductor que era un tio simpatiquisimo. Incluso tuvo el detalle de pararnos en un supermercado Champion para que comprasemos comida, pues nuestra zona estaba un poco aislada y no tendríamos nada abierto. Al llegar al bungalow nos esperaba su propietaria, Laurel, con sus 4 perros armando alboroto deseando conocer sus nuevos invitados. Ella es californiana pero conoció a James, su marido polinesio, y se estableció allí con él. Actualmente es uno de los mejores tatuadores de Moorea y tiene su estudio alli mismo. Ella tiene una agencia receptivo online y se ocupa personalmente del bungalow y sus huéspedes pues trabaja desde casa. Cuando descubrí su web y me decidí por este alojamiento no entendí que fuese un único bungalow... tenía el chip de las pensiones y pensé que se compondría de varias unidades. Sin embargo esto era mucho mejor, la cabaña se situa en medio de un jardín privado, solo para nosotros, son su valla, su puerta y su privacidad aseguradas. A parte de eso, solo la casa de nuestros anfitriones y el pequeño estudio de James. Y el bungalow estaba genial. Muy bonito, la cama enorme con mosquitero, el amplio baño, la calidad en general de los materiales. Muchos detalles, cestas con caracolas y botes de monoi de tahiti en el baño, incienso antimosquitos y petalos de flores sobre la cama que nos cambiaban a diario. Otra cosa buena es que cuenta con una cocina totalmente equipada, a lo largo de la carretera hay pequeños supermercados donde poder comprar comida y cocinar allí. Los precios de los restaurantes son algo más elevados en Moorea y la opción self-catering viene bien para ahorrar un poco, y si os llueve (como nos pasó a nosotros) pues no os quiero ni contar... Guiño.  Laurel tuvo aquí un detalle de agradecer, y es que nos dejó algo de comida para esa primera noche, aunque ya veníamos provistos del Champion con una bandejita de sushi, rollitos primavera y otras delicias varias. Luego comprobamos que el ejército de gallos de Moorea es superior en número y mala leche al de las anteriores islas, pero no quedaba otra que resignarse.

Después de desayunar (en la cocina había café, té, azúcar...) hablamos con Laurel sobre las excursiones, etc, que nos había propuesto la agencia el día anterior. Lo descartamos automáticamente huyendo de cualquier tipo de tour organizado y decidimos alquilar una scooter por 9.000francos/48horas (unos 75€) y visitar por nuestra cuenta pues la isla es muy pequeña y fácil. Laurel llamó y nos trajeron la moto al bungalow. Por si os puede interesar, el precio de la excursión de medio día en 4x4 en la que te enseñan lo más significativo es de 5.000 francos/pax, y se puede combinar con atardecer en catamarán, cena romántica... En Polinesia todo está pensado y ofertado para parejas/ luna de miel.

Salimos en dirección horaria y nuestra primera parada fue la playa de Hauru Point, lo mejor para acceder a ella es por el hotel Les Tipaniers, hay un camino desde la entrada en la carretera que sigue recto hasta la playa, pasando junto a los bungalows. En Polinesia las playas son públicas aunque muchas como ésta están ocupadas por hoteles. Es bonita, desde ella se ven varios motus cercanos y el anillo de coral que divide drásticamente en dos el azul de la laguna. Pero el día estaba nublado y recién llegados de Fakarava pues nos quedamos un poco indiferentes. Y aquí es cuando empezó a llover hasta la mañana siguiente. Fin del primer día en Moorea. Enfadado Es broma, algo más ya hicimos, pero pasados por agua, en moto y manga corta, así que imaginaos. Llegamos hasta la Bahía de Opuhonu que es preciosa, pero las nubes cubrían los montes y éste es uno de sus principales atractivos. Aunque en estas condiciones todo tenía un dramatismo muy chulo. Poco después está el desvío al Belvedere, perfectamente indicado, desde donde hay una de las 2 vistas, para mí, más bonitas de la isla. Pero con un tiempo así no habría merecido la pena y abortamos la misión. Nos fuimos al bungalow y de camino paramos a comer en el snack Vahama, que nos había recomendado Laurel. Es una casita blanca pequeña con el letrero a penas visible cerca del hotel Legends, la quincaillerie y junto a una joyería de perlas. Pasa desapercibido si no lo buscas expresamente pero os lo recomiendo porque es un local muy típico y tiene mesas en la playa, aunque nosotros tuvimos que conformarnos con la terraza cubierta. Para comer nos pedimos unas gambas con curry y mahi-mahi empanado con leche de coco, que la hacían al momento a juzgar por el ruido de la batidora. Cada plato, acompañado como no con arroz, costaba 1.800 francos, hombre 15€ no me parece tan caro. En Polinesia nadie se muere de hambre aunque se viaje con presupuesto ajustado.

Por la tarde salimos sobre las 3 tras una duchita caliente y protegidos con sendos chubasqueros y ropa larga. Queríamos comprar comida en el Champion e intentar ver algo por el camino pero de nuevo la lluvia fue inclemente con nosotros la mayoría del tiempo. De hecho nos pasamos el supermercado, con lo grande que era, nos dimos la vuelta completa a la isla y acabamos comprando en una tienda de chinos. Pero bonito es. Se aprecia más actividad que en las Tuamotu pero aún así todo es muy tranquilo y la vida transcurre al rítmo isleño. Solo hay un atasco al día, y es en los alrededores del puerto de Vaiare cuando llega el último ferry del día, pues gran parte de la población trabaja en Tahiti. Por la carretera siempre se circula con las montañas del interior de un lado y la costa del otro así que cada uno elige su modo vista entre el verde exhuberante de la vegetación o los azules de la laguna. En los núcleos de población se encuentran sin problemas farmacias, ciber cafés y cajeros. Y hago un inciso aquí para recomendaros que en Polinesia llevéis siempre efectivo encima, pues el pago con tarjeta no está muy extendido en los establecimientos económicos, aunque en los más turísticos o en islas como Bora Bora no debería de haber problemas. Fuera de los pueblos, las casitas se distancian más y se ven muchas iglesias muy curiosas.

Llovió toda la noche y nos temíamos lo peor pero al día siguiente amaneció despejado y salimos pitando hacia el Belvedere. En la subida hicimos una parada para visitar el Marae Tetiaroa, que es uno de los templos mejor conservados de Moorea, al que se accede por un bosque de árboles de mape muy bonito. Tiene paneles explicativos con imágenes de su aspecto originario pero con todo la visitilla no ocupa más de 10 minutos. Al volver al parking nos cruzamos con una excursión que justo llegaba... pensamos "por los pelos!" pues hasta entonces habíamos estado prácticamente solos. Continuamos la subida al Belvedere, la carretera está en buenas condiciones incluso para subir en moto en un día de barro como aquel, y una vez arriba la vista es espectacular. Te encuentras rodeado de montes y vegetación por todas partes y de frente las dos bahías, Opuhonu y Cook, separadas por el monte Rotui en el centro. Cada cierto tiempo llega algún minibus, los turistas se esparcen e invaden el mirador, pero no tardan más de 10 minutos en irse. Si no se tiene prisa merece la pena esperar a que pasen los grupos para disfrutar a solas de la vista. Al bajar hicimos una breve parada en el Marae Afareaitu y seguimos la carretera tomando el desvío hacia la derecha que lleva a la bahía de Cook entre plantaciones de piñas y de aguacates. Esta bahía es tan bonita como la de Opunohu, tiene un pequeño puerto de pescadores, un mercado y varios restaurantes.

Siguiendo la carretera llegamos al mirador de Temae, que junto con el Belvedere, ofrece las mejores vistas de Moorea. Por debajo se extiende la playa de Temae y al fondo la isla de Tahiti. Y como empezó a llover de nuevo nos fuimos a comer a un restaurante de chinos y de ahí al bungalow hasta que paró antes de anochecer. Entonces aprovechamos para dar un paseo por la playa que quedaba justo cruzando la carretera e hicimos las últimas fotos antes de salir a la mañana siguiente hacia la Perla del Pacífico, Bora Bora.

 

Fotos de Fakarava

por hecate
sábado, 30 de octubre del 2010 a las 23:28

mi atolón preferido Todo bien

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Fakarava, Reserva de la Biosfera

por hecate
viernes, 29 de octubre del 2010 a las 16:15

Fakarava, Reserva de la Biosfera

También llamada "el último confín del mundo" es todavía más tranquila y vírgen que Rangiroa, y quizás por eso nos gustó más. También la pensión en la que estábamos era más pequeña y tenía un aire bastante más familiar, y la laguna tenía menos oleaje que en Rangiroa. De hecho estaba como un plato.

Y a propósito de la pensión... mi elección inicial era otra pero no aceptaban estancias de solo 2 noches, por lo que acepté lo que mi agente me propuso, el Tokerau Village, solo porque me fiaba de él. Había leido malas críticas en TripAdvisor y lo había descartado por ello, pero entonces pensé que tampoco tenía tan mala pinta... y ahora me alegro inmensamente. Es la pensión que más nos ha gustado de nuestro viaje, y 100% recomendable. Su propietaria es Nahina, una chica jóven muy discreta pero super amable con un buen gusto e imaginación envidiables! Son solo 4 bungalows con vistas a una laguna increible, muy amplios y con una terraza bastante hermosa también. No tiene agua caliente pero creedme que no es necesaria. La decoración y ambiente es lo que lo hacen especial. Solo hay que ver las fotos, las figuras geométricas en el suelo hechas con troncos, conchas y piedritas, el alegre jardín... Impecable. También tiene otra cosa buena, y es que está en medio de un gran palmeral y el hotel más cercano, el Mai Tai Dream, está a medio kilómetro. Hay suficientes palmeras de por medio como para no ver ni un alma y ofrece un lugar a walking distance donde poder almorzar ya que en el Tokerau Village solo sirven cena y desayuno. Y casualidad, el centro Top Dive con quien habíamos contratado el bono de  inmersiones estaba justo en ese hotel así que nada más llegar nos pasamos por allí y dejamos reservado lo del día siguiente.

El resto del día vagueamos por aquella maravilla de sitio y vimos atardecer en la playa, con la única compañía de otra pareja de huéspedes alemanes (con quienes haríamos buenas migas) a una distancia más que prundencial. Me imagino que tendrían las mismas ganas que nosotros de compartir semejante momento con otro par de humanos, jajaja. Después ellos se fueron y nosotros nos dimos un bañito.

Y otra cosa que nos encantó fue la cena. Al contrario que en la pensión anterior, aquí se servía a las 7 para todos los huéspedes, que nos sentabamos juntos a la mesa. Nahina cocinaba en persona, la comida muy rica y abundante y la conversación muy amena porque tuvimos una suerte increible con nuestros compañeros comensales. Los dos alemanes resultaron ser unos auténticos trotamundos con un montón de batallitas interesantes para compartir, además ella hablaba perfecto castellano. También estaba el chico italiano, que me reí un montón con él y por último un chico polinesio de origen europeo más reservado pero muy majo. Estos dos últimos viajaban solos. Y entre coñas y chistes saboreamos un pescado al curry buenísimo y patatas dulces, que son típicas de allí. Y de postre profiteroles.

Nos fuimos a dormir y pudimos comprobar con disgusto que en Fakarava también hay gallos, aunque menos.

Al día siguiente desayunamos rico (te, cafe, bolleria, cereales, tostadas con mermelada....) de nuevo con nuestros compañeros y charlamos un rato antes de salir hacia el centro de buceo. Las inmersiones en Fakarava hicimos en el paso de Garuae y fue absolutamente brutal. Los corales están en perfecto estado porque esta laguna tiene muy poco oleaje así que el colorido superaba con creces todo lo visto anteriormente. Durante el trayecto en lancha por la laguna vimos una ballena a lo lejos, delfines que nos acompañaban y una vez bajo el agua bastantes tiburones y otra mantaraya. Los instructores además eran majísimos y nos dieron mucha confianza.

Ese día comimos el hotel MaiTai Dream al volver del buceo. Mala suerte que no les quedaba atún y me quedé sin mi dosis de pescadito crudo Triste. Comimos una ensalada niçoise con gambas y unos rollitos de primareva y pakoras con salsa servida a parte. De postre un zumo de frutas. De precio similar con Rangiroa, entre 1.300 - 1.800 francos cada plato. Y como teníamos empacho de sol nos echamos una siestita bajo la mosquitera del bungalow y pasamos la tarde por la playa hasta que anocheció. Después nos volvimos a nuestra terraza a hacer tiempo hasta la cena. Como esta pensión no tiene iluminación en el jardín y las luces de todos los bungalows estaban apagadas, la oscuridad era total. Y también el silencio, no sé si los otros huéspedes estarían por allí. Una gozada. Al de un rato vino Nahina y nos dijo que había tenido un imprevisto y no había podido hacer la cena, por lo que nos invitaba a cenar a un restaurante cercano al que nos acercó en su furgoneta. No recuerdo el nombre, ya me da pena, porque estuvo muy bien. Las mesas están en el borde de la playa, iluminadas por antorchas (incluso hay una en la arena) y el camarero es polinesio, lleva pareo y va descalzo, muy chulo todo. Y la comida muy buena, David cenó pescado en papillote y yo pescado a la paumotu, que era variante de la tahitiana :D

Al dia siguiente salíamos al mediodía hacia Moorea y aprovechamos la mañana visitando una granja de perlas negras, Dream Pearls Fakarava, que son las características de estas islas. Es muy interesante ya que te explican todo el poceso y ves in situ como trabajan. No es ningún rollo, está bien y la laguna en esa zona también es muy bonita.

De camino al aeropuerto pudimos ver el pueblo principal, Rotoava. Más de lo mismo, casitas, muchas flores, alguna escuela... muy tranquilo.

Y hasta aquí Fakarava. Espero que es turismo no la estropee y que algún día podais ir y disfrutarla tanto como lo hemos hecho nosotros.

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Bora Bora (hecate)
Hostels no creo que haya. Hay bungalows algo más baratos que los nuestros, pero no mucho más (salvo ......(28 nov)
Fotos de Moorea (EduArieta)
Muchas fotos definen perfectamente lo que puede ser un paraiso!!!...(26 nov)
Bora Bora (EduArieta)
Todo muy guapo y mucho lujo! pero una pregunta se podría ir de mochilero a Bora Bora y Compañia??? ......(26 nov)
En Rangiroa (EduArieta)
kaixo bikote, como la estareis gozando, ya veo que el blog lo dejas para la vuelta, espero que no ......(15 oct)
En Rangiroa (maria jose)
guapos!!!! q ilu saber de vosotros, disfrutad a tope y haced muuuuuuuuuuchas fotos!!!!! ayyyy, q ......(11 oct)

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